La posibilidad de instaurar la Sinarquía Universal en la Edad Media se había esfumado en las Hogueras de la Inquisición. El Enemigo tardaría setecientos años antes de acertar, en la Epoca actual, con otra posibilidad semejante. Aquí sería, pues, el momento de abandonar el tema de la Sinarquía Medieval y continuar con la historia de la Casa de Tharsis que, como adelanté reiteradas veces, se trasladaría en parte a América y fundaría el linaje del cual desciendo. Sin embargo, Estimado y atento Dr. Siegnagel, es mi deseo que consiga Ud. comprender con la mayor profundidad posible la Sabiduría Hiperbórea , porque ella es la causa verdadera del drama de la Casa de Tharsis. Sé que en muchas partes la narración de la historia de la Casa de Tharsis ha quedado oscurecida por la ausencia de detalles, por lo desconocida que resulta al profano la Sabiduría Hiperbórea. Por eso, antes de continuar con el relato, me tomaré unos Días para exponer una “Síntesis General” de lo ya visto sobre la Sabiduría Hiperbórea : fundamentalmente, procuraré aclarar las principales ideas mencionadas o referidas hasta ahora. Creo que la mejor manera de lograr este objetivo será describir cuatro conceptos de la Sabiduría Hiperbórea y definirlos mediante un lenguaje accesible para Ud. Tales conceptos son: “ La Cultura es un arma estratégica enemiga” , “El Yo, en el Hombre Creado, es un producto del Espíritu Increado” , “ La Alegoría del Yo prisionero” , y “ La Estrategia Odal de los Dioses Liberadores” . Mientras dure la exposición de estos temas subtitularé los Días: “Síntesis General de la Sabiduría Hiperbórea ”.
Desde luego, que tal síntesis causará la natural interrupción del relato sobre la historia de la Casa de Tharsis. Es por eso que, si está muy interesado en continuar con la narración básica, le sugiero saltearse al día 49. En ese día prosigue la historia y su expectativa quedará satisfecha, pero le advierto que es indispensable que al final lea los días pasados por alto, para completar su conocimiento general de la Sabiduría Hiperbórea.
En la carta que escribí el Tercer Día, expliqué que “ el principio para establecer la filiación de un pueblo aliado de los Atlantes consiste en la oposición entre el Culto y la Sabiduría : el sostenimiento de un Culto a las Potencias de la Materia , a Dioses que se sitúan por arriba del hombre y aprueban su miserable existencia terrenal, a Dioses Creadores o Determinadores del Destino del hombre, coloca automáticamente a sus cultores en el marco del Pacto Cultural, estén o no los Sacerdotes a la vista”. El primer concepto es fácil de comprender como consecuencia de esta definición. Para el Enemigo del Pacto de Sangre, es decir, los miembros del Pacto Cultural, “ la Cultura es un arma estratégica” . A lo largo de toda mi carta, ya mostré sobradamente esa verdad en los múltiples ejemplos en los que se vio a los miembros del Pacto Cultural ir dominando las sociedades humanas mediante el control de las principales variables sociales. Sin embargo, la Sabiduría Hiperbórea afirma que el objetivo enemigo es más sutil y que su Estrategia apunta a controlar el Espíritu del Hombre, en el hombre, vale decir, se propone controlar su Yo.
Cuando se realiza la crítica de la moderna cultura urbana del “Occidente cristiano” suelen detallarse los “males” que ésta provoca en algunos individuos: la alienación; la deshumanización; la esclavitud al consumo; la neurosis depresiva y su reacción: la dependencia a diversos vicios, desde la narcosis hasta la perversión del sexo; la competencia despiadada, motivada por oscuros sentimientos de codicia y ambición de poder; etc. La lista es interminable, pero todos los cargos omiten, deliberadamente, lo esencial, haciendo hincapié, en males “externos” al Alma del hombre, originados en “imperfecciones de la sociedad”. Como complemento de esta fa-lacia se argumenta que la solución, el remedio para todos los males, es “el perfeccionamiento de la sociedad”, su “evolución” hacia formas de organización más justas, más humanas, etc. La omisión radica en que el mal, el único mal, no es externo al hombre, no proviene del mundo sino que radica en su interior, en la estructura de una mente condicionada por la preeminencia de las premisas culturales que sustentan el raciocinio y que le deforman su visión de la realidad. La sociedad actual, por otra parte, ha logrado judaizar de tal modo al hombre corriente que le ha transformado –milagro que no puede ni soñar la biología-genética– a su vez en un miserable judío, ávido de lucro, contento de aplicar el interés compuesto y feliz de habitar un Mundo que glorifica la usura. Ni qué decir que esta sociedad, con sus millones de judíos biológicos y psicológicos, es para la Sabiduría Hiperbórea sólo una mala pesadilla, la cual será definitivamente barrida al fin del Kaly Yuga por el Wildes Heer.
En las tradiciones germánicas se denomina Wildes Heer al “Ejército Furioso” de Wothan. De acuerdo a la Sabiduría Hiperbórea , el Ejército de Navután se hará presente durante la Batalla Final , junto al Gran Jefe de la Raza Blanca.
Es conveniente resumir, ahora, varios conceptos complementarios de la Sabiduría Hiperbórea , algunos de ellos ya explicados. Para la Sabiduría Hiperbórea , el animal-hombre, creado por El Uno, es un ser compuesto de cuerpo físico y Alma. Como producto de una Traición Original, perpetrada por los Dioses Traidores, el Espíritu Increado, perteneciente a una Raza extracósmica, ha quedado encadenado a la Materia y extraviado sobre su verdadero Origen. El encadenamiento espiritual al animal hombre causa la aparición histórica del Yo, un principio de Voluntad inteligente : carente de Espíritu eterno, el animal hombre sólo poseía un sujeto anímico que le permitía adquirir cierta conciencia y efectuar primitivos actos psicológicos mecánicos, debido al contenido puramente arquetípico de tales actos mentales. Pero de pronto en la Historia , por causa de la Traición Original , aparece el Yo en medio del sujeto anímico, sumido en él. Así, el Yo, expresión del Espíritu, surge hundido en la entraña del Alma sin disponer de ninguna posibilidad de orientarse hacia el Origen, puesto que él ignora que se encuentra en tal situación, que hay un regreso posible hacia la Patria del Espíritu: el Yo está normalmente extraviado sin saber que lo está; y busca el Origen sin saber qué busca. Los Dioses Traidores lo encadenaron al Alma del animal hombre para que la fuerza volitiva de su búsqueda inútil sea aprovechada por el Alma para evolucionar hacia la Perfección Final . Sumido en el sujeto anímico, el Yo es incapaz de adquirir el control del microcosmos, salvo que pase por la Iniciación Hiperbórea , la que produce el efecto de aislar al Yo, del Alma, por medio de las Vrunas Increadas, reveladas al hombre por Navután . Por eso la Sabiduría Hiperbórea distingue entre dos clases de Yo: el Yo despierto , propio del Iniciado Hiperbóreo u Hombre de Piedra; y el Yo dormido , característico del hombre dormido u hombre “normal”, común y corriente, de nuestro días.
Refiriéndose al hombre normal, se puede decir que el sujeto anímico, con su Yo perdido incorporado, se enseñorea de la esfera psíquica, a la que puede considerarse, grosso modo , como compuesta de dos regiones claramente diferenciables y distinguibles: la esfera de sombra y la esfera de luz ; ambas regiones están separadas por una barrera llamada umbral de conciencia . La esfera de sombra guarda estrecha relación conceptual con la región de la psique denominada Inconsciente que define la Psicología Analítica del Dr. C. G. Jung . La esfera de luz, es básicamente, la esfera de conciencia, donde discurre la actividad del sujeto anímico consciente durante la vigilia. El Yo, que es esencialmente una fuerza volitiva , nada tiene que ver con la naturaleza temporal del sujeto anímico, pese a lo cual permanece sumido en éste, confundido en su historia, artificialmente temporalizado , en una palabra, dormido . Por eso la Sabiduría Hiperbórea distingue clara-mente entre dos formas del Yo: el Yo perdido y el Yo despierto . El Yo perdido es característico del hombre dormido , del hombre extraviado en el Laberinto de Ilusión del Gran Engaño: el hombre dormido es aquel animal hombre en cuya Alma está encadenado, sin saberlo, un Espíritu Increado.
El Yo despierto, es propio del hombre despierto , es decir, del animal hombre cuyo Espíritu encadenado ha descubierto el Engaño y procura encontrar el camino hacia el Origen, la salida del Laberinto. El hombre despierto, el Iniciado Hiperbóreo es aquél capaz de actuar según el “modo de vida estratégico” que exige el Pacto de Sangre. Es decir, aquél capaz de aplicar los principios estratégicos de la Ocupación , del Cerco , y de la Muralla Estratégica . Con respecto al segundo principio, en lo que toca a la Función Regia , dije el Día Decimosexto: Felipe IV deberá “aplicar el principio del cerco en el espacio real ocupado” . Según esto, parecería que el principio del Cerco radicase exclusivamente en el hombre despierto, quien debería “aplicar” o “proyectar” tal principio en el área ocupada; empero, de acuerdo al principio hermético: “El microcosmos refleja al macrocosmos” , principio que, tal como se vio en la exposición de Bera y Birsa, es también cabalístico: Adam Harishón es el reflejo de Adam Kadmón ; ¿quiere decir esto que el principio del Cerco ha de estar también presente en el macrocosmos, por ejemplo como una ley de la naturaleza ? Si ocurriese así, tal vez se podría, al menos en teoría, detectar en algún fenómeno característico una cierta función cerco , que nos revelase por otra vía, esta vez externa, el principio estratégico mencionado. Aunque puedo adelantar que el resultado será negativo, es conveniente examinar tal posibilidad de búsqueda externa pues su análisis permitirá comprender diversos aspectos gnoseológicos y culturales que afectan al hombre.
Si aceptamos el principio hermético de equivalencia entre macrocosmos y microcosmos nos resultará evidente que todas las leyes del macrocosmos se reflejan en leyes análogas del microcosmos. Pero tal correspondencia dista de ser un mero reflejo pasivo entre estructuras. El hombre, al descubrir y formular leyes , desequilibra esa relación y asume un papel destacado. Como consecuencia de esa actitud dominante aparece ahora, separando al Yo del macrocosmos, un modelo cultural elaborado por un sujeto cultural en base a principios y conceptos de una estructura cultural . En la Sabiduría Hiperbórea , Dr. Siegnagel, se definen y estudian estos tres elementos; sintéticamente, le diré que el “sujeto cultural” es sólo el sujeto anímico al actuar dinámicamente sobre una “estructura cultural” constituida en la “esfera de sombra” de la psique; asimismo, cuando el sujeto anímico actúa en la “esfera racional”, se lo demonina “sujeto racional”; y si se manifiesta en la “esfera de conciencia”, “sujeto consciente”; pero siempre, el Yo se encuentra sumido en el sujeto anímico o Alma, sea racional, cultural o consciente su campo de acción.
Así, es el “modelo cultural” el principal responsable de la visión deformada que el hombre tiene de sí mismo y del mundo, dado que se interpone entre el macrocosmos y el microcosmos. El modelo cultural es un contenido de la estructura cultural de carácter colectivo o sociocultural; por lo tanto, consiste en un conjunto sistemático de conceptos, propuestos por el sujeto cultural y traducido a uno o dos lenguajes habituales, por ejemplo, matemático y lingüístico. En resumen, el modelo cultural se compone, normalmente, de principios matemáticos y premisas culturales. El Yo del hombre cuando se encuentra confundido con el sujeto consciente, acepta solidariamente como representaciones de los entes externos, como su verdad, los objetos culturales que proceden del modelo cultural intermediario, objetos culturales cuyo significado ha sido propuesto por el sujeto cultural como premisa en lenguaje habitual.
Examinemos ahora qué entiende el hombre por “ley de la naturaleza”. Sin entrar en complicaciones se puede afirmar que una ley de la naturaleza es la cuantificación matemática de una relación significativa entre aspectos o magnitudes de un fenómeno. Aclaramos esta definición. Dado un fenómeno es posible que por la observación y por la experimentación empírica se llegue a diferenciar ciertos “aspectos” del mismo. Si de entre los varios aspectos que se destacan, algunos de ellos resultan como “relacionados significativamente entre sí”, y si esa relación posee probabilidad estadística, es decir, se repite un número grande de veces o es permanente, entonces puede enunciarse una “ley de la naturaleza”. Para ello hace falta que los “aspectos” del fenómeno puedan reducirse a magnitudes de tal modo que la “relación significativa” se reduzca a “relación entre magnitudes” o sea, a función matemática. Las “Leyes” de la física se han deducido de manera semejante.
El concepto de “ley de la naturaleza” que he expuesto es moderno y apunta a “controlar” el fenómeno antes que a explicarlo, siguiendo la tendencia actual que subordina lo científico a lo tecnológico. Se tienen así fenómenos “regidos” por leyes eminentes a las que no sólo se aceptan como determinantes sino que se las incorpora indisolublemente al propio fenómeno, olvidando, o simplemente ignorando, que se trata de cuantificaciones racionales. Es lo que pasa, por ejemplo, cuando se advierte el fenómeno de un objeto que cae y se afirma que tal cosa ha ocurrido por que “actuó la ley de gravedad”. Aquí la “ley de gravedad” es eminente, y aunque “se sabe que existen otras leyes” las que “intervienen también pero con menor intensidad”, se cree ciegamente que el objeto en su caída obedece a la ley de Newton y que esta “ley de la naturaleza” ha sido la causa de su desplazamiento. Sin embargo el hecho concreto es que el fenómeno no obedece a ley eminente alguna . El fenómeno simplemente ocurre y nada hay en él que apunte intencionalmente hacia una ley de la naturaleza, y menos aún una ley eminente. El fenómeno es parte inseparable de una totalidad que se llama “la realidad”, o “el mundo”, y que incluye, en ese carácter, a todos los fenómenos, los que ya han ocurrido y los que habrán de ocurrir. Por eso en la realidad los fenómenos simplemente ocurren , sucediendo, quizá, a algunos que ya han ocurrido, o simultáneamente con otros semejantes a él. El fenómeno es sólo una parte de esa “realidad fenoménica” que jamás pierde su carácter de totalidad: de una realidad que no se expresa en términos de causa y efecto para sostener el fenómeno; en fin, de una realidad en la cual el fenómeno acontece independientemente de que su ocurrencia sea o no significativa para un observador y cumpla o no con leyes eminentes.
Antes de abordar el problema de la “preeminencia de las premisas culturales” en la evaluación racional de un fenómeno, conviene despojar a éste de cualquier posibilidad que lo aparte de la pura determinación mecánica o evolutiva, según el “orden natural”. Para ello estableceré, luego de un breve análisis, la diferencia entre fenómeno de “primer” o de “segundo” grado de determinación, aclaración indispensable dado que las leyes eminentes, corresponden siempre a fenómenos de primer grado.
Para el gnóstico “el mundo” que nos rodea no es más que la ordenación de la materia efectuada por el Dios Creador, El Uno, en un principio, y a la cual percibimos en su actualidad temporal. La Sabiduría Hiperbórea , madre del pensamiento gnóstico va más lejos al afirmar que el espacio, y todo cuanto él contenga, se halla constituido por asociaciones múltiples de un único elemento denominado “ quantum arquetípico de energía”, el cual constituye un término físico de la mónada arquetípica, es decir, de la unidad formativa absoluta del plano arquetípico.
Estos quantum , que son verdaderos átomos arquetípicos, no conformadores o estructuradores de formas, poseen, cada uno, un punto indiscernible mediante el cual se realiza la difusión panteísta del Creador. Es decir que, merced a un sistema puntual de contacto polidimensional, se hace efectiva la presencia del Demiurgo en toda porción ponderable de materia, cualquiera que sea su calidad. Esta penetración universal, al ser comprobada por personas en distinto grado de confusión, ha llevado a la errónea creencia de que “la materia” es la propia substancia de El Uno. Tal las concepciones vulgares de los sistemas panteístas o de aquellos que aluden a un “Espíritu del Mundo” o “Anima Mundi” , etc. En realidad la materia ha sido “ordenada” por el Creador e “impulsada” hacia un desenvolvimiento legal en el tiempo de cuya fuerza evolutiva no escapa ni la más mínima partícula (y de la cual participa, por supuesto, el “cuerpo humano”).
He hecho esta exposición sintética de la “Física Hiperbórea” porque es necesario distinguir dos grados de determinismo. El mundo, tal cual lo describí recién, se desenvuelve, mecánicamente, orientado hacia una finalidad; éste es el primer grado del determinismo. Con otras palabras: existe un Plan a cuyas pautas se ajusta, y a cuyos designios tiende, el “orden” del mundo; la materia librada a la mecánica de dicho “orden” se halla determinada en primer grado . Pero, como dicho plan, se halla sostenido por la Voluntad del Creador, y Su Presencia es efectiva en cada porción de materia, según vimos, podría ocurrir que El, anormalmente , influyese de otra manera sobre alguna porción de realidad, ya sea para modificar teleológicamente su Plan o para expresar semióticamente su intención , o por motivos estratégicos ; en ese caso estamos ante el segundo grado del determinismo.
Por “motivos estratégicos” se entiende lo siguiente: cuando el hombre despierto emprende el Regreso al Origen en el marco de una Estrategia Hiperbórea emplea técnicas secretas que permiten oponerse efectivamente al Plan. En estas circunstancias el Creador, anormalmente , interviene con todo Su Poder para castigar al intrépido.
Podemos ahora distinguir entre un fenómeno de primer grado y un fenómeno de segundo grado , atendiendo al grado de determinación que involucra su manifestación. Debe comprenderse bien que en esta distinción el acento se pone sobre las diferentes maneras con que el Demiurgo puede actuar sobre un mismo fenómeno. Por ejemplo, en el fenómeno de una maceta cayendo desde un balcón a la vereda, no podemos ver otra cosa que una determinación de primer grado; decimos: “actuó la ley de gravedad”. Pero, si dicha maceta cayó sobre la cabeza del hombre despierto, podemos suponer una segunda determinación o, con rigor, una “segunda intención”; decimos: “actuó la Voluntad del Creador”.
Al primer y segundo grado de determinación de un fenómeno se lo denomina también, desde otro punto de vista, Primera y Segunda intención del Creador.
En general, todo fenómeno es susceptible de manifestarse en primer y segundo grado de determinación. Atendiendo a esta posibilidad convendremos lo siguiente: cuando no se indique lo contrario, por “fenómeno”, se entenderá aquél cuya determinación es puramente mecánica, es decir, de primer grado; en caso contrario se aclarará, “de segundo grado”.
Sólo falta, ahora que distinguimos entre “los dos grados del fenómeno”, aclarar la afirmación que hice al comienzo de este análisis de que toda ley de la naturaleza, inclusive aquellas eminentes, describen el comportamiento causal de fenómenos de primer grado de determinación. Es fácil comprender y aceptar esto ya que cuando en un fenómeno interviene una determinación de segundo grado, el sentido natural del encadenamiento mecánico ha sido enajenado temporalmente en favor de una Voluntad irresistible. En ese caso el fenómeno ya no será “natural” aunque aparente serlo, sino que estará dotado de una intencionalidad superpuesta de neto carácter maligno para el hombre.
Por otra parte, el fenómeno de primer grado, se manifiesta siempre completo en su funcionalidad , la cual es expresión directa de su esencia, y a la que siempre será posible reducir matemáticamente a un número infinito de “leyes de la naturaleza”. Cuando el fenómeno de primer grado es apreciado especialmente por una ley de la naturaleza, la cual es eminente para uno pues destaca cierto aspecto interesante, es evidente que no se está tratando con el fenómeno completo sino con dicho “aspecto” del mismo. En tal caso debe aceptarse el triste hecho de que del fenómeno sólo será percibida una Ilusión. Mutilado sensorialmente, deformado gnoseológicamente, enmascarado epistemológicamente, no debe extrañar que los indoarios calificaran de maya , Ilusión, a la percepción corriente de un fenómeno de primer grado.
Plantearé ahora un interrogante, cuya respuesta permitirá encarar el problema de la “preeminencia de las premisas culturales”, basado en las últimas conclusiones: “si todo fenómeno de primer grado aparece necesaria-mente completo (por ejemplo: a las 6 A .M. ‘sale el sol')”, ¿cuál es el motivo específico de que su aprehensión por intermedio del “modelo científico o cultural” impide tratar con el fenómeno en su integridad, y circunscribe en torno de aspectos parciales del mismo? (por ejemplo cuando decimos: “la rotación terrestre es la causa que ha producido el efecto de que a las 6 A .M. el sol se haya hecho visible en el horizonte Este”). En este último ejemplo es evidente que al explicar el fenómeno por una “ley eminente” no se hace más que referir a ciertos aspectos parciales (la “rotación terrestre”) dejando de lado –no viéndolo– al fenómeno mismo (“el Sol”). La respuesta a la pregunta planteada lleva a tocar un principio fundamental de la teoría epistemológica estructural: la relación que se advierte entre aspectos de un fenómeno, cuantificable matemáticamente como “ley de la naturaleza”, se origina en la preeminencia de premisas culturales a partir de las cuales la razón modifica la percepción del fenómeno en sí.
Demás está decir que esto ocurre por el efecto “enmascaramiento” que la razón causa en toda imagen reflexionada por el sujeto consciente: la razón “responde a la interrogación”, es decir, a las flexiones del sujeto consciente, en el cual se halla sumido el Yo perdido . Como si se tratase de una fantasía, la razón interpreta y conforma un esquema racional de la re-presentación del ente fenoménico, esquema cuya imagen se superpone a la representación y la enmascara, dotándola del significado proposicional que determinan las premisas culturales preeminentes.
Cuando se efectúa una observación “científica” de un fenómeno las funciones racionales se tornan preeminentes a cualquier percepción, “destacando” con eminencia aquellos aspectos interesantes o útiles y “desluciendo” el resto (del fenómeno). De este modo la razón opera como si enmascarara al fenómeno, previamente arrancado de la totalidad de lo real, y presentara de él una apariencia “razonable” y siempre comprensible en el ámbito de la cultura humana. Por supuesto que a nadie le importa que los fenómenos queden, a partir de allí, ocultos tras su apariencia razonable; no si es posible servirse de ellos, controlarlos, aprovechar su energía y dirigir sus fuerzas. Al fin y al cabo una civilización científicotecnológica se edifica sobre los fenómenos y aún contra ellos; ¿qué importa si una visión racional del mundo recorta los fenómenos percibidos y nos enfrenta con una realidad cultural , tanto más artificial cuanto más ciegos estemos? ¿qué importa, repito, cuando tal ceguera gnoseológica es el precio que se debe pagar para disfrutar de las infinitas variantes que, en términos de goce y confort, ofrece la civilización científica? ¿Acaso acecha algún peligro que no podemos conjurar técnicamente, nosotros que hemos eliminado muchas y antiguas enfermedades, que hemos prolongado la vida humana y creado un hábitat urbano con un lujo nunca visto?
El peligro existe, es real, y amenaza a todos aquellos miembros de la humanidad que poseen ancestros hiperbóreos; la Sabiduría Hiperbórea lo denomina fagocitación psíquica . Es un peligro de género psíquico y de orden trascendente que consiste en la aniquilación metafísica de la conciencia, posibilidad que puede concretarse en este o en otro Mundo, y en cualquier tiempo. La destrucción de la conciencia sucede por fagocitación satánica , es decir, por asimilación del sujeto anímico a la substancia de Jehová Satanás. Cuando tal catástrofe ocurre se pierde completamente toda posibilidad de trasmutación y regreso al Origen.
Sin embargo, conviene repetir que es la confusión el principal impedimento para la trasmutación del hombre dormido en Hombre de Piedra. Y, a la confusión permanente, contribuye la ceguera gnoseológica que mencionaba antes, producto de la moderna mentalidad racionalista. Se vive según las pautas de la “Cultura” occidental, la cual es materialista, racionalista, cientificotecnológica y amoral; el pensamiento parte de premisas culturales preeminentes y condiciona la visión del mundo tornándola pura apariencia, sin que se note o se tenga idea de ello. La Cultura , entonces, mantiene en la confusión e impide orientarse y marchar hacia el centro de la reintegración psíquica, trasmutando al hombre dormido en Hombre de Piedra. ¿Es por casualidad que tal cosa sucede? Lo he dicho muchas veces: la Cultura es un arma estratégica, hábilmente empleada por quienes desean la perdición de la Herencia Hiperbórea.
Se comprueba, así, que el “modelo cultural intermediario”, entre el Yo y el macrocosmos, dificulta enormemente la posibilidad de encontrar el principio del cerco en el mundo, como ley de la naturaleza.
Los conceptos complementarios precedentes, han puesto de manifiesto el hecho de que una “ley de la naturaleza” se origina en ciertas relaciones que el juicio racional establece entre aspectos significativos. Mi propósito es dejar en claro que aunque dichos aspectos pertenecen verdaderamente al fenómeno, la relación que dio lugar a la ley eminente ha sido creada por la razón y de ningún modo puede atribuirse al fenómeno mismo. La razón, apoyada en premisas culturales preeminentes, utiliza al mundo como modelo proyectivo o de representación de modo tal que un fenómeno cualquiera exprese correspondencia con una concepción intelectual equivalente. De este modo el hombre se sirve de conceptos racionales del fenómeno que guardan una débil vinculación con el fenómeno en sí, con su verdad.
Al efectuar razonamientos y análisis sobre la base de tales conceptos se suma el error y el resultado no puede ser otro que la paulatina inmersión en la irrealidad y la confusión. Este efecto es buscado por el Enemigo, lo he dicho. Se verá luego cuál es el modo de evitarlo que enseña la Sabiduría Hiperbórea.
Al mencionar, anteriormente, el principio hermético dije que todas las leyes del macrocosmos se reflejan en leyes equivalentes del microcosmos. Pero “las leyes de la naturaleza” del macrocosmos no son sino representaciones de un modelo matemático originado en la mente humana, es decir, en el microcosmos, según he analizado. En el proceso que da lugar a la “idea científica” de un fenómeno concurren elementos de dos fuentes principales: los “principios matemáticos” y las “premisas culturales preeminentes”. Los “principios matemáticos” son arquetípicos, provienen de estructuras psicológicas hereditarias: cuando “aprendemos matemática”, por ejemplo, sólo actualizamos conscientemente un número finito de sistemas formales que pertenecen al ámbito de la Cultura , pero los “principios matemáticos” no son en verdad “aprendidos” sino “descubiertos” pues constituyen matrices básicas de la estructura del cerebro. Las “premisas culturales preeminentes” surgen de la totalidad de los elementos culturales, aprendidos a lo largo de la vida, que obran como contenido de los sistemas de la estructura cultural y a los cuales acude el sujeto cultural para formular los juicios.
La distinción que he hecho entre “principios matemáticos” y “premisas culturales preeminentes”, como dos fuentes principales que intervienen en el acto mental de formular una “ley de la naturaleza”, va a permitir exponer una de las tácticas más efectivas que emplea el Creador para mantener a los hombres en la confusión y el modo cómo los Dioses Leales la contrarrestan, induciendo carismáticamente a estos a descubrir y aplicar la “ley del cerco”. Por eso he insistido tanto en el análisis: porque nos hallamos ante uno de los principios más importantes de la Sabiduría Hiperbórea y, también, uno de los secretos mejor guardados por el Enemigo.
Cuando se conoce el principio que dice “para la Sinarquía , la Cultura es un arma estratégica” suele pensarse que el mismo se refiere a la “Cultura” como algo “externo”, propio de la conducta del hombre en la sociedad y de la influencia que ésta ejerce sobre él. Este error proviene de una incorrecta comprensión de la Sinarquía , a la cual se supone sea una mera “organización política”, y del papel que ella juega en el Plan del Demiurgo terrestre Jehová Satanás. La verdad es que el hombre procura orientarse hacia el Origen y no lo consigue por el estado de confusión en que se halla; a mantenerlo en ese estado contribuye la Cultura como arma estratégica enemiga; pero si este ataque proviniera solamente de lo exterior, es decir, de la sociedad, bastaría con alejarse de ella, con hacerse ermitaño, para neutralizar sus efectos. Sin embargo está suficientemente comprobado que la soledad no basta para evitar la confusión y que, por el contrario, ésta suele aumentar en el retiro más hermético, siendo muy problable que por ese camino se pierda la razón mucho antes de encontrar el Origen. Son los elementos culturales interiores los que confunden, desvían, y acompañan al hombre en todo momento. Es por eso que el Yo despierto debe liberarse previamente del obstáculo que imponen los elementos culturales si pretende salvar la distancia que lo separa del Origen.
Un Yo despojado de toda moral, de todo dogma, indiferente a los engaños del mundo pero abierto a la memoria de sangre, podrá marchar gallardamente hacia el Origen y no habrá fuerza en el universo capaz de detenerlo.
Es una bella imagen la del hombre que avanza intrépidamente, envuelto en el furor guerrero, sin que los Demonios consigan detenerlo. Siempre la presentaremos; pero, se preguntará: ¿cómo es posible adquirir tal grado de pureza? Porque el estado normal del hombre, en esta etapa del Kaly Yuga, es la confusión. Explicaré ahora, en respuesta a tan sensata pregunta, la táctica de los Dioses Leales para orientar a los hombres espirituales y neutralizar el efecto de la Cultura sinárquica.
En el hombre dormido el Yo se halla sujeto a la razón. Ella es el timón que guía el rumbo de sus pensamientos del que por nada del mundo se apartaría; fuera de la razón están el miedo y la locura. Pero la razón opera a partir de elementos culturales; ya se vio de qué manera las “premisas culturales preeminentes” participan en la formulación de una “ley de la naturaleza”. De modo que el yugo que el Enemigo ha ceñido en torno al Yo es formidable. Se podría decir, en sentido figurado, que el Yo se encuentra prisionero de la razón y sus aliados, las premisas culturales; y todos comprenderían el sentido de esta figura. Ello se debe a que existe una clara correspondencia analógica entre el Yo, en el hombre dormido, y el concepto de “cautiverio”. Por esta razón desarrollaré a continuación una alegoría , en la cual se hará evidente la correspondencia apuntada, lo que permitirá luego, comprender la estrategia secreta que los Dioses Leales practican para contrarrestar el arma cultural de la Sinarquía.
Comenzaré a presentar la alegoría fijando la atención en un hombre, a quien han tomado prisionero y condenado, de manera inapelable, a reclusión perpetua. El desconoce esta sentencia, así como cualquier información posterior a su captura procedente del mundo exterior, pues se ha decidido mantenerlo indefinidamente incomunicado. Para ello ha sido encerrado en una torre inaccesible la cual se halla rodeada de murallas, abismos y fosos, y donde resulta aparentemente imposible todo intento de fuga. Una guarnición de soldados enemigos, a los cuales no es posible dirigirse sin recibir algún castigo, se encargan de vigilar permanentemente la torre; son despiadados y crueles, pero terriblemente eficientes y leales: ni pensar en comprarlos o engañarlos. En estas condiciones no parecen existir muchas esperanzas de que el prisionero recobre alguna vez la libertad. Y, sin embargo, la situación real es muy otra. Si bien hacia afuera de la Torre la salida está cortada por murallas, fosos y soldados, desde adentro es posible salir directamente al exterior, sin tropezar con ningún obstáculo. ¿Cómo? Por medio de una salida secreta cuyo acceso se encuentra hábilmente disimulado en el piso de la celda. Naturalmente, el prisionero ignora la existencia de este pasadizo como tampoco lo conocen sus carceleros.
Supongamos ahora que, sea porque se le ha convencido de que es imposible escapar, sea porque desconoce su calidad de cautivo, o por cualquier otro motivo, el prisionero no muestra predisposición para la fuga: no manifiesta ni valor ni arrojo y, por supuesto, no busca la salida secreta; simplemente se ha resignado a su precaria situación. Indudablemente es su propia actitud negativa el peor enemigo ya que, de mantener vivo el deseo de escapar, o aún, si experimentase la nostalgia por la libertad perdida, se revolvería en su celda donde existe, al menos, una posibilidad en un millón de dar con la salida secreta por casualidad. Pero no es así y el prisionero, en su confusión , ha adoptado una conducta apacible que, a medida que transcurren los meses y los años, se torna cada vez más pusilánime e idiota.
Habiéndose entregado a su suerte, sólo cabría esperar para el cautivo una ayuda exterior, la cual sólo puede consistir en la revelación de la salida secreta . Pero no es tan simple de exponer el problema ya que el prisionero no lo desea o no sabe que puede huir, según he dicho. Se deben, pues, cumplir dos cosas: 1ro lograr que asuma su condición de prisionero, de persona a quien han quitado la libertad, y, en lo posible, que recuerde los días dorados cuando no existían celdas ni cadenas. Es necesario que tome conciencia de su miserable situación y desee ardientemente salir, previamente a: 2do revelarle la existencia de la única posibilidad de huir . Porque bastaría, ahora que el prisionero desea huir, sólo con que sepa de la existencia de la salida secreta; a ésta la buscará y hallará por sí mismo.
Planteado así, el problema parece muy difícil de resolver: es necesario despabilarlo, despertarlo de su letargo, orientarlo , y luego revelarle el secreto. Por eso es hora ya de preguntarse: ¿hay alguien dispuesto a ayudar al miserable prisionero? Y si lo hubiese ¿cómo se las arreglaría para cumplir las dos condiciones del problema?
Debo declarar que, afortunadamente, hay otras personas que aman y procuran ayudar al prisionero. Son aquellos que participan de su etnia y habitan un país muy, pero muy, lejano, el cual se encuentra en guerra con la Nación que lo aprisionó. Pero no pueden intentar ninguna acción militar para liberarlo debido a las represalias que el Enemigo podría tomar sobre los incontables cautivos que, además del de la torre, mantienen en sus terribles prisiones. Se trata pues de dirigir la ayuda de la manera prevista: despertarlo , orientarlo y revelarle el secreto .
Para ello es preciso llegar hasta él, pero ¿cómo hacerlo si ha sido encerrado en el corazón de una ciudadela fortificada, saturada de enemigos en permanente alerta? Hay que descartar la posibilidad de infiltrar un espía debido a las diferencias étnicas insuperables: un alemán no podría infiltrarse como espía en el ejército chino del mismo modo que un chino no podría espiar en el cuartel de las SS . Sin poder entrar en la prisión y sin posibilidad de comprar o engañar a los guardianes sólo queda el recurso de hacer llegar un mensaje al prisionero.
Sin embargo enviar un mensaje parece ser tan difícil como introducir un espía. En efecto; en el improbable caso de que una gestión diplomática con-siguiese la autorización para presentar el mensaje y la promesa de que éste sería entregado al prisionero, ello no serviría de nada porque el solo hecho de que tenga que atravesar siete niveles de seguridad, en donde sería censurado y mutilado, torna completamente inútil a esta posibilidad. Además, por tal vía legal (previa autorización), se impondría la condición de que el mensaje fuese escrito en un lenguaje claro y accesible al Enemigo, quien luego censuraría parte de su contenido y traspondría los términos para evitar un posible segundo mensaje cifrado. Y no nos olvidemos que el secreto de la salida oculta tanto interesa que lo conozca el prisionero, como que lo ignore el Enemigo. Y lo primero: ¿qué decir en un mero mensaje para lograr que el prisionero despierte , se oriente , comprenda que debe escapar? Por mucho que lo pensemos se hará evidente al final que el mensaje debe ser clandestino y que el mismo no puede ser escrito . Tampoco puede ser óptico debido a que el pequeño ventanuco de su celda permite observar solamente uno de los patios interiores, hasta donde no suelen llegar señales desde el exterior de la prisión.
En las condiciones que he expuesto, no resulta evidente, sin duda, de qué manera pueden sus Kameraden dar solución al problema y ayudar al prisionero a escapar. Tal vez se haga la luz si se tiene presente que, pese a todas las precauciones tomadas por el Enemigo para mantener al cautivo desconectado del mundo exterior, no lograron aislarlo acústicamente . (Para ello hubiesen debido tenerlo, como a Kaspar Hauser , en una celda a prueba de sonidos).
Mostraré ahora, como epílogo, el modo elegido por los Kameraden para brindar efectiva ayuda; una ayuda tal que 1ro: despierte y 2do: revele el secreto , al prisionero, orientándolo hacia la libertad .
Al decidirse por una vía acústica para hacer llegar el mensaje los Kameraden comprendieron que contaban con una gran ventaja: el Enemigo ignora la lengua original del prisionero . Es posible entonces transmitir el mensaje simplemente, sin doble sentido, aprovechando que el mismo no será comprendido por el Enemigo . Con esta convicción los Kameraden hicieron lo siguiente: varios de ellos treparon a una montaña cercana y, munidos de una enorme caracola, la cual permite amplificar muchísimo el sonido de la voz, comenzaron a emitir el mensaje. Lo hicieron ininterrumpidamente, durante años, pues se habían juramentado a no abandonar el intento mientras el prisionero no estuviese nuevamente libre. Y el mensaje descendió de la montaña, cruzó los campos y los ríos, atravesó las murallas e invadió hasta el último rincón de la prisión. Los enemigos al principio se sorprendieron, pero, como ese lenguaje para ellos no significaba nada, tomaron el musical sonido por el canto de algún ave fabulosa y lejana, y al final acabaron por acostumbrarse a él y le olvidaron. Pero, ¿qué decía el mensaje?
Constaba de dos partes. Primero los Kameraden cantaban una canción infantil . Era una canción que el prisionero había oído muchas veces durante su niñez , allá, en la patria dorada , cuando estaban aún lejanos los días negros de la guerra y el cautiverio perpetuo sólo podía ser una pesadilla imposible de soñar. ¡Oh, qué dulces recuerdos evocaba aquella melodía! ¿qué Espíritu, por más dormido que estuviese, no despertaría, sintiéndose eternamente joven, al oír nuevamente las canciones primordiales, aquellas que escuchara embelesado en los días felices de la infancia, y que, sin saber cómo, se transformaron en un sueño antiguo y misterioso? Sí; el prisionero, por muy dormido que estuviese su Espíritu, por más que el olvido hubiese cerrado sus sentidos, ¡acabaría por despertar y recordar! Sentiría la nostalgia de la patria lejana, comprobaría su situación humillante, y comprendería que sólo quien cuente con un valor infinito, con una intrepidez sin límites, podría realizar la hazaña de la fuga.
Si tal fuera el sentir del prisionero, entonces la segunda parte del mensaje le dará la clave para hallar la salida secreta.
Observe que he dicho la clave y no la salida secreta . Porque sucede que mediante la clave el prisionero deberá buscar la salida secreta, tarea que no ha de ser tan difícil considerando las reducidas dimensiones de la celda. Pero, luego que la encuentre, habrá de completar su hazaña descendiendo hasta profundidades increíbles, atravesando corredores sumidos en tinieblas impenetrables y subiendo , finalmente, a cumbres remotas: tal el complicado trayecto de la enigmática salida secreta. Sin embargo ya está salvado , en el mismo momento que inicia el regreso , y nada ni nadie logrará detenerlo.
Sólo nos falta, para completar el epílogo de la alegoría, decir una palabra sobre la segunda parte del mensaje acústico, esa que tenía la clave del secreto. Era también una canción. Una curiosa canción que narraba la historia de un amor prohibido y sublime entre un Caballero y una Dama ya desposada. Consumido por una pasión sin esperanza el Caballero había emprendido un largo y peligroso viaje por países lejanos y desconocidos, durante el cual, se fue haciendo diestro en el Arte de la Guerra. Al principio trató de olvidar a su amada, pero pasados muchos años, y habiendo comprobado que el recuerdo se mantenía siempre vivo en su corazón, comprendió que debería vivir eternamente esclavo del amor imposible. Entonces se hizo una promesa: no importarían las aventuras que tuviese que correr en su largo camino, ni las alegrías e infortunios que ellas implicaran; interiormente él se mantendría fiel a su amor sin esperanzas con religiosa devoción, y ninguna circunstancia lograría apartarlo de su firme determinación.
Y así terminaba la canción: recordando que en algún lugar de la Tierra , convertido ahora en un monje guerrero, marcha el Caballero valeroso, provisto de poderosa espada y brioso corcel, pero llevando colgada del cuello una bolsa que contiene la prueba de su drama, la clave de su secreto de amor: el Anillo de Bodas que jamás será lucido por su Dama.
Contrariamente a la canción infantil de la primera parte del mensaje, ésta no producía una inmediata nostalgia sino un sentimiento de pudorosa curiosidad en el prisionero. Al escuchar, viniendo quién sabe de dónde, en su antigua lengua natal, la historia del galante Caballero, tan fuerte y valeroso, tan completo en la batalla, y sin embargo tan dulce y melancólico, tan desgarrado interiormente por el Recuerdo de A-mort, se sentía el cautivo presa de esa curiosidad pudorosa que experimentan los niños cuando presienten las promesas del sexo o intuyen los misterios del amor. ¡Podemos imaginar al prisionero cavilando, perplejo por el enigma de la canción evocadora! Y podemos suponer, también, que finalmente hallará una clave en aquel Anillo de Bodas ... que según la canción jamás sería usado en boda alguna. Por inducción, la idea del anillo , le llevará a buscar y encontrar la salida secreta.
Hasta aquí la alegoría. Debemos ahora destacar las relaciones ana-lógicas que ligan al prisionero con el Yo del hombre dormido.
Con el fin de que la relación analógica quede claramente evidenciada procederé de acuerdo al siguiente método: primero afirmaré una premisa con respecto a la historia alegórica del “prisionero”; en segundo lugar afirmaré una premisa referida a una situación análoga en el hombre dormido; en tercer lugar, compararé ambas premisas y extraeré la conclusión , es decir, demostraré la analogía. Se comprende que no puedo exponer la totalidad de las correspondencias sin riesgo de extenderme indefinidamente. Por lo tanto sólo destacaré aquellas relaciones que son imprescindibles para mi exposición y dejaré, como ejercicio de imaginación, Dr. Siegnagel, la posibilidad de establecer muchas otras.
Recuerde solamente que en el hombre dormido, el Yo perdido se encuentra sumido en el sujeto anímico consciente, es decir, confundido con el sujeto anímico evolutivo o Alma. Aquí he preferido considerar al Yo perdido ligado directamente a la razón , es decir, al sujeto anímico racional , en virtud de ser este sujeto quien más cerca se encuentra del Mundo y quien primero recibe las impresiones de los entes externos. Por “razón”, en todo caso, ha de entenderse, “el sujeto anímico evolutivo” propio del animal hombre, quien evoluciona por la acción confusa del Yo, esa manifestación del Espíritu encadenado.
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a - El prisionero se encuentra a merced de sus guardianes, quienes lo mantienen en perpetuo cautiverio.
b - El Yo, del hombre dormido, es prisionero perpetuo de la “razón”, vale decir, del sujeto anímico evolutivo.
c - El “prisionero” y el Yo son análogos.
- 2 -
a - Los “guardianes” son los intermediarios dinámicos, mezquinos por cierto, entre el “prisionero” y el “mundo exterior”.
b - La “razón” es intermediaria dinámica, muy pobre, entre el Yo y el “mundo exterior” (en el hombre dormido).
c - Los “guardianes” y la “razón” son análogos (recuerde que cuando la razón elabora una “ley de la naturaleza” intervienen los “principios matemáticos” y las “premisas culturales preeminentes”).
- 3 -
a - Los “guardianes” se valen de un “lenguaje propio”, diferente de la lengua del prisionero, a la que éste ha olvidado.
b - La “razón” emplea modalidades lógicas, diferentes de la “Lengua primordial Hiperbórea” original del hombre dormido a la que éste ha olvidado por su confusión estratégica.
c - El “lenguaje propio” de los guardianes es análogo a las modalidades lógicas de la estructura cultural.
La “lengua natal” del prisionero es análoga a la “Lengua Hiperbórea” del hombre dormido.
- 4 -
a - El primer entorno del “prisionero” es su “celda” de la torre, que lo contiene casi completamente con la excepción de las aberturas (puerta y ventanuco) por donde sólo muy débilmente pueden extenderse los sentidos.
b - El primer entorno del Yo es la “esfera de sombra”, que lo contiene casi completamente.
c - La “celda” de la torre es análoga a la esfera de sombra del hombre dormido.
- 5 -
a - En la “celda” hay un “ventanuco enrejado” por medio del cual el prisionero obtiene una imagen precaria pero “directa” del mundo exterior.
b - Estableciendo un contacto permanente con el Yo está la “esfera sensorial”, por medio de la cual éste obtiene una imagen precaria pero “directa” del mundo exterior.
c - El “ventanuco enrejado” es análogo a la “esfera sensorial” (o a “los sentidos”) en el hombre dormido.
- 6 -
a - En la celda hay una “puerta enrejada” por la cual ingresan los guardianes, y con ellos las noticias censuradas, es decir, por donde el prisionero obtiene una imagen “indirecta” del mundo externo.
b - El Yo puede formarse una imagen “indirecta” del mundo exterior mediante la “reflexión”, es decir, el acto por el cual se recibe la información “razonada”.
c - La “puerta enrejada” es análoga al acto de reflexionar o apercibir.
- 7 -
a - La celda del “prisionero” se halla en una “torre” y ésta en un “patio amurallado”. Rodeando a las murallas hay “fosos profundos”, y luego otras murallas, y otros fosos; y así sucesivamente hasta completar siete vueltas de muro y foso. Los siete circuitos de seguridad de esta formidable “prisión” se conectan entre sí por “puentes levadizos”, “corredores”, “portones”, “rejas levadizas”, etc. Más allá de la última muralla se extiende el “mundo exterior”, el país del Enemigo. En síntesis: es la “prisión” una estructura está-tica que se interpone entre el prisionero y el mundo exterior.
b - Entre el Yo y el mundo exterior se interpone una compleja estructura estática denominada “cultural”. La “razón”, para tornar “razonable” la información del mundo exterior, se apoya en ciertos elementos de dicha estructura estática o “cultural”, por ejemplo las “premisas culturales preeminentes”, que significan conceptos sobre las percepciones de los entes u objetos culturales externos.
c - La “prisión” es análoga a la “estructura cultural”. También: ciertas partes de la “prisión”, murallas, fosos, puentes, etc., son análogos a ciertas partes de la “estructura cultural”, esto es, las “premisas culturales preeminentes”.
Tenga presente, Dr. Siegnagel, que, en la alegoría, tanto los “guardianes” como la “prisión” son intermediarios entre el prisionero y el mundo exterior. Pero los “guardianes” son intermediarios “dinámicos” (análogamente a la “razón” en el hombre dormido) en tanto que la “prisión” es intermediario “estático” (análogamente a la “estructura cultural” del hombre dormido).
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a - Más allá de la última muralla de la prisión se extiende el “mundo exterior”, aquella realidad que nunca podrá ser vista por el “prisionero” debido a que la estructura de la “prisión” limita su movimiento y a que una “guardia” permanente cuida de que se mantenga tal situación.
b - El Yo, en el hombre dormido, se halla habitualmente sumergido en las profundidades de la estructura cultural, flotando perdido entre sus artificiales y estáticos elementos y a merced de la tiranía implacable que ejerce la razón. La estructura cultural rodea completamente al Yo, salvo algunas rendijas, por donde asoma débilmente la “esfera sensorial”. Más allá de la estructura cultural, como objeto de las esferas instintiva y sensorial, se extiende el “mundo exterior”, la realidad que nunca podrá “ser vista” (en su verdad, “tal como es”) por el Yo perdido.
c - El “mundo exterior” más allá de la prisión es análogo al “mundo exterior” más allá de la “estructura cultural” que sujeta al Yo en el hombre dormido.
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a - En una montaña cercana, los Kameraden tratan de ayudar al “prisionero” a fugar de la “prisión”. Para ello envían un mensaje, en su lengua natal, valiéndose del medio acústico. En dicho mensaje hay una “canción infantil”, para “despertar” al prisionero, y una “canción de amor”, con la “clave del anillo”, para que busque la salida secreta y huya.
b - En un “centro” oculto llamado Agartha, los Dioses Leales tratan de ayudar a los hombres dormidos a romper las cadenas que los mantienen sujetos al mundo material del Demiurgo. Para ello envían carismáticamente un mensaje en la “lengua de los pájaros”, valiéndose de las Vrunas de Navután. En dicho mensaje hay un “recuerdo primordial”, para despertar y orientar al hombre, y una “Canción de A-mort”, con la “clave del anillo”, para que busque el centro, regrese al Origen, y abandone, como un Dios, el Infierno material de Jehová Satanás.
c - Se pueden establecer, entre “a” y “b”, muchas analogías. Sólo des-tacaré la más importante: Los Kameraden son análogos a los Dioses Liberadores.
Creo que los nueve argumentos precedentes constituyen una eficaz demostración de la correspondencia analógica que existe entre la “alegoría” y la situación del hombre dormido. Pero esto no es todo. He reservado tres componentes de la alegoría, canción infantil, Canción de A-mort, salida secreta, para efectuar una última correspondencia analógica y extraer la conclusión final.
Como la validez de la relación analógica existente ha quedado evidenciada en los argumentos precedentes, no será necesario recurrir al mismo método en el próximo comentario: daré por probadas las analogías que mencione.
Recordaré ahora los motivos que me llevaron a desarrollar la alegoría. Me proponía mostrar, de manera analógica, el método empleado por los Dioses Leales para contrarrestar la acción de “ la Cultura ”, arma estratégica de la Sinarquía. Previamente aclaré que son los “elementos culturales interiores” el verdadero instrumento que la Sinarquía emplea para mantener al hombre “dormido”, es decir, en la confusión. En ese estado el Yo es sujeto a la razón por la estructura cultural, fuente de la cual se nutre, finalmente, toda la actividad mental. Así ocurre que el Yo, es decir, la conciencia presente del hombre, resulta “dirigido hacia” el mundo a través de la estructura cultural “por” la razón; el resultado, lo dije varias veces, es una imagen deformada del mundo y un estado de confusión psíquica que dificulta enormemente la “reorientación estratégica” del hombre. Contra esta situación los Dioses Leales, igual que los Kameraden de la alegoría, se disponen a acudir en auxilio “enviando un mensaje”.
El principal objetivo es “sortear todas las murallas” y llegar hasta el prisionero, el Yo, con un mensaje de doble significado: 1ro. despertar; 2do. orientar. Para eso los Dioses Leales “transmiten el mensaje”, carismática-mente, desde hace muchos milenios ; algunos lo oyen, despiertan y parten; otros, los más, continúan en la confusión. Claro, no resulta fácil reconocer el mensaje porque ha sido emitido en la lengua de los pájaros... y sus sonidos sólo pueden ser percibidos con la Sangre Pura.
¿Está claro entonces? El mensaje de los Dioses Leales permanente-mente resuena en la sangre de los hombres dormidos. Quien no lo oye es porque padece la confusión estratégica o desconoce su existencia, que viene a ser lo mismo. Pero ¿cómo debería cumplir su función el mensaje carismático? En dos pasos. En primer lugar los Dioses hablan , en la sangre del hombre, de un recuerdo primordial, de algo ocurrido al comienzo del Tiempo cuando el Espíritu aún no había sido capturado por los Dioses de la Materia . Cómo los Dioses logran hacerlo es un Misterio muy grande, del que sólo Ellos pueden responder. Este “recuerdo primor-dial”, la “canción infantil” de la alegoría, ha sido inducido con el propósito de que “active” el Recuerdo de Sangre propio del hombre dormido.
Si tal cosa ocurre, entonces el hombre dormido experimentará una súbita “nostalgia de otro mundo”, un deseo de “dejarlo todo y partir”. Técnicamente significa que la Memoria de Sangre ha llegado “allí donde el Yo perdido se encontraba”: sobre el sujeto consciente. Un contacto tal, entre el Yo y la Memoria de Sangre, se realiza independientemente de la estructura cultural y la razón; y ese es el objetivo buscado por los Dioses Leales. Se ha podido pues llegar a la médula del Yo, por la vía de la sangre; será entonces, en ese fugaz momento cuando se dejará oír la “Canción de A-mort”.
Hablaré ahora de la segunda parte del mensaje, al que he llamado alegóricamente, “Canción de A-mort”. Ante todo diré que tal nombre no es caprichoso pues la Sabiduría Hiperbórea enseña que, a partir de su Origen en el Universo físico , es decir, desde su sincronización con el Tiempo, el Espíritu permanece encadenado a la Materia por un Misterio de A-mort . Cuando el Recuerdo de Sangre, activado por la primera parte del mensaje, abre un camino (no racional; no cultural) hacia el Yo , entonces los Dioses Leales cantan la Canción de A-mort , hacen participar al hombre en el Misterio. Si su sangre es lo suficientemente pura como para que el mensaje carismático pueda ser conciencializado entonces el hombre tiene la posibilidad de “orientarse” hacia el Origen y mantenerse definitivamente “despierto”.
El Misterio de A-mort sólo puede ser revelado por la Sangre Pura , interiormente, en un contacto trascendente con el Yo que se realiza sin intervención de categorías culturales o racionales. Es, por lo tanto, una experiencia absolutamente individual , única para cada hombre. Quien conoce los secretos del Misterio de A-mort es un Iniciado Hiperbóreo trasmutado , es decir, un Hombre de Piedra Inmortal.
El Misterio de A-mort es un descubrimiento personal, repito, único para cada hombre sobre la Verdad de su propia Caída . Nadie puede conocer este secreto y continuar igual. Y nadie, mucho menos, se atrevería a hablar de ello una vez que la Suprema Experiencia ha tenido lugar. Por el contrario, muchas veces los labios quedan sellados para siempre, los ojos cegados, y los oídos cerrados. No son pocos los cabellos que se vuelven blancos ni menos las mentes que se hunden en las tinieblas de la locura. Porque sólo un valor infinito puede sostener, vivo y cuerdo, a aquel que ha visto el Engaño de los Orígenes y ha comprendido, por fin, la Verdad de su Caída. Siendo el peso del secreto tan terrible se comprende por qué digo que jamás puede haber en el mundo un indicio del Misterio de A-mort y sólo alguien irresponsable o loco afirmaría lo contrario. La Sabiduría Hiperbórea aporta técnicas de purificación sanguínea que tienen por fin aproximar al Misterio . Pero el Misterio, en sí, se descubre interiormente, es único para cada hombre y no conviene hablar de él . A lo sumo se pueden ofrecer algunas sugerencias, como las que expuse los Días Octavo y Noveno al narrar el Ritual del Fuego Frío.
La alegórica historia del prisionero ha permitido exponer de manera sencilla el método empleado por los Dioses Leales para guiar a los hombres dormidos. El mensaje carismático consigue, si es escuchado, “despertar” al hombre poniéndolo en contacto con su Recuerdo de Sangre. A continuación le hace participar del Misterio de A-mort, Suprema Experiencia que anula , según dijimos, la Estrategia cultural de la Sinarquía. Pero no es posible saber en qué consiste el Misterio de A-mort hasta no haberlo vivido individualmente. Sólo se tienen los indicios generales que han dejado aquellos que se trasmutaron y partieron . En base a tales indicios se puede afirmar que el Misterio de A-mort es experimentado de siete maneras diferentes por el hombre y que, justamente, ésa es la razón por la cual la Sabiduría Hiperbórea prevee siete vías iniciáticas de liberación.
De acuerdo al modo en que el Misterio de A-mort ha sido gnóstica-mente percibido será la Vía de Liberación adoptada y es por eso que suele hablarse de una “Vía de la Mutación ” o “del Rayo”; de una “Vía Seca” o “Camino de la Mano Derecha ”; de una “Vía Húmeda” o “Camino de la Mano Izquierda ”; de una “Vía de la Oposición Estratégica ” o “Vía de la Gnosis Guerrera para la Orientación Absoluta ”; etc.
No hablaré, desde luego, de todas las vías de liberación sino de aquella que tiene especial relación con esta historia, es decir, la “Vía de la Oposición Estratégica ” , que era la seguida por la Casa de Tharsis. Pero la Vía de la Oposición Estratégica es la interpretación última del antiguo Misterio del Laberinto , fundado por Navután luego del hundimiento de la Atlántida : a la Casa de Tharsis, la segunda parte de la Canción de A-mort, que era “escuchada” durante el Ritual del Fuego Frío , le reveló el Misterio del Laberinto como vía de liberación individual. Vale decir que los Señores de Tharsis, siempre , comprendieron el Misterio del Laberinto al trasmutarse en Hombres de Piedra. Con respecto a la alegoría del Yo prisionero, hay que entender que la solución de Navután al Misterio del Laberinto , al Misterio del encadenamiento espiritual, al Misterio de la Muerte , es análoga a la solución de la Canción de A-mort : ella consiste en un modo para 1ro., despertar; 2do., orientar. Tal modo es lo que última-mente se denomina “Vía de la Oposición Estratégica ” y que incluye, necesariamente, el empleo de las Vrunas y el principio del cerco.
En la alegoría, la segunda parte del mensaje era bastante extensa porque se refería también a “las otras vías” de liberación que pueden “abrir” el Misterio de A-mort. Pero el prisionero ha encontrado la clave en el Anillo de Bodas y esto significa, analógicamente, que ha optado por la Vía de la Oposición Estratégica. El mensaje ha llegado a él “por vía acústica”, es decir, gnósticamente, y, al tomar conciencia de su contenido, por medio de la clave revelada, halla en la celda una anilla , la cual permite abrir la salida secreta .
La “celda”, según el argumento 4, es análoga a la esfera de sombra. Pero, como substrato de la esfera de sombra, se encuentra la estructura cultural: una anilla “disimulada” en el piso de la celda corresponde sin duda a un principio matemático , a un símbolo arquetípico integrado, “disimulado”, en el esquema de una Relación.
La alegoría nos permite comprender, entonces, que los Dioses Liberadores con su mensaje carismático, des-cubren un principio matemático que permanecía inconsciente en la estructura cultural, al que denominamos “principio del cerco” . De aquí que:
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c - La “Anilla” en la celda del prisionero es análoga al “principio del cerco”, principio matemático, o Arquetipo Colectivo que permanecía inconsciente en el hombre dormido y que el mensaje de los Dioses Liberadores des-cubre.
Demostré, Días atrás, que en el proceso mental que da lugar a la “idea científica” de un fenómeno concurren elementos de dos fuentes principales: los “principios matemáticos” y las “premisas culturales preeminentes”. Esto se verifica principalmente al formular una “ley de la naturaleza”, la cual explica el comportamiento de un fenómeno estableciendo relaciones causales entre aspectos del mismo. Pondré un ejemplo sencillo: se desea “medir” el lado de un poliedro regular. Aquí el fenómeno es un cuerpo con forma de poliedro regular, vale decir, un “ente fenoménico”. Se toma para ello la “regla graduada”, es decir, una superficie plana sobre la que se hallan grabadas las unidades de longitud y de la cual estamos seguros que uno de sus lados es perfectamente recto. Se hace coincidir el cero de la regla con el “comienzo” del lado que vamos a medir. Se observa ahora que el “fin” del lado coincide con el número cinco de la regla y se afirma sin más que “en el poliedro, el lado mide cinco centímetros”. Se ha realizado, como se verá, una serie de operaciones subjetivas cuyas conclusiones, sin embargo, pueden ser confirmadas por otros observadores; esta posibilidad de comprobación es lo que da peso de “ley de la naturaleza” al hecho mencionado.
Pero ocurre que en la regla, que se cree numerada, en realidad hay signos grabados que representan números, no números en sí. Los números son principios matemáticos propios de la estructura cultural, o sea elementos subjetivos, que intervienen en el acto de “reconocer que el límite del lado coincide con el signo 5” . Si se dice “mide cinco centímetros” se está realizando la afirmación de una cualidad empírica: “existe una proporción (es decir, una relación matemática) entre la longitud del lado del poliedro y la longitud del meridiano terrestre”. Esta proporción es fija o constante (=5cm.) y constituye una “relación entre aspectos de un fenómeno”, o sea, una “ley de la naturaleza”.
El centímetro equivale a la centésima parte de un metro y éste a la diezmillonésima parte de un cuarto de meridiano terrestre.
El ente fenoménico se presentó completo , íntegro en su manifestación. Sin embargo no es posible aprehenderlo en su totalidad; a poco que se lo observe una parte del mismo se hace eminente, sobresaliendo y destacándose por sobre otros aspectos . La unidad del fenómeno ha quedado rota en favor de la pluralidad de cualidades que se es capaz de atribuirle. Se distinguen dos caras cuadradas, y en cada cara, cuatro aristas y cuatro ángulos, etc. Luego se practica la medición de una arista o lado y se establece una “ley de la naturaleza”: “la longitud del lado es proporcional a la longitud del meridiano terrestre y su razón es de 5 cm .”
En esta operación que se acaba de describir han intervenido los “principios matemáticos” (cuando se distinguen dos caras, cuatro aristas, etc.) y las “premisas culturales preeminentes” (cuando se tornó “eminente” la cara, el lado, o cualquier otra cualidad). Las dos fuentes concurren en el acto racional de “relacionar” (medir) aspectos del fenómeno y postular una “ley de la naturaleza” (mide 5 cm .) que puede ser universalmente comprobada.
Espero haber dejado en claro que los principios matemáticos (el uno , el dos , el cuadrado , etc.), por ser propiedades intrínsecas de la estructura mental, intervienen a priori en la formulación de una ley de la naturaleza. En cuanto a los “números” del mundo, esos que aparecen grabados en la regla graduada, sólo son signos culturales de representación a los que se distingue gracias al aprendizaje convencional. Hubo pueblos antiguos que representaban los números con nudos o ideogramas; es presumible que un instrumento de medición compuesto de una vara en la cual se han grabado jeroglíficos, no significaría, en principio, nada para nosotros si no logramos “leer” los signos, es decir, realizar las representaciones numéricas.
El análisis epistemológico sobre el modo como el hombre establece una ley de la naturaleza ha de llevar fatalmente a la conclusión de que sería imposible que el principio del cerco fuese localizado en el mundo como propiedad de los entes y pudiese ser formulado en un lenguaje sociocultural. Por el contrario, lo que puede ocurrir, en todo caso, es que el principio del cerco sea proyectado, consciente o inconscientemente, sobre un fenómeno y sea luego descubierto en él como relación eminente entre cualidades; naturalmente, dependerá del tipo de fenómeno representado la complejidad con la que el principio del cerco sea empíricamente reconocido e introyectado en la estructura psíquica.
En resumen, el “principio del cerco”, descubierto a la conciencia por el mensaje de los Dioses Leales, es también un principio matemático y como tal intervendrá “a priori” en toda percepción fenoménica. Los números naturales (que están en la mente) permiten “contar” (uno, dos) las mitades de esa manzana (que está en el mundo). El principio del cerco (que está en la mente) permite aplicar la “ley del cerco” sobre ese fenómeno (que está en el mundo). He recorrido un largo camino para arribar a esta conclusión. La expresaré ahora de manera general: el principio del cerco hará posible la determinación de la ley del cerco en todo fenómeno y en cualquier relación entre fenómenos .
Pero el principio del cerco es, generalmente, inconsciente y sólo quienes logran oír el mensaje de los Dioses Leales pueden incorporarlo a la esfera consciente. Y sólo ellos, los hombres despiertos, serán capaces de aplicar la ley del cerco en una Estrategia guerrera que asegure el Regreso al Origen.
Antes mencioné la solución de Navután al Misterio del Laberinto y dije que ella incluye el empleo de las Vrunas y el principio del cerco. Ahora agregaré que dicha solución, denominada Tirodinguiburr , se traduce en la técnica arquemónica de la Sabiduría Hiperbórea . Tal técnica, que es imprescindible dominar en el “modo de vida estratégico”, permite definir en el Universo un “Cerco estratégico”, al que me referí los Días Tercero y Trigesimosexto. Pues bien, según la Sabiduría Hiperbórea , todo Cerco estratégico es técnicamente un “Arquémona” o “Cerco infinito”. Con otras palabras, el hombre despierto descubre el principio del cerco y lo proyecta en el Mundo: ello no es suficiente para constituir un Cerco estratégico ; el principio del cerco es un principio matemático y, por lo tanto, es un elemento arquetípico , es decir, creado por El Uno: mal podría utilizarse un elemento creado por El Uno para intentar aislarse de la Estrategia de El Uno ; hay que modificar , pues, la ley del cerco para obtener el efecto aislador deseado; ¿en qué forma? indeterminando o convirtiendo en infinito el cerco real; ello se consigue con el empleo de las Vrunas Increadas: la inclusión de la Vruna Increada en la ley del cerco produce el “Cerco estratégico”, el Cerco infinito dentro del cual es posible practicar el modo de vida estratégico y desarrollar una Estrategia de Regreso al Origen.
La Vía de la Oposición Estratégica es aplicable por todo hombre despierto que disponga de un Cerco estratégico y de un lapis oppositionis . Este último elemento es sólo una Piedra de Oposición , es decir, una Piedra que representa a El Uno y contra la cual se realiza la oposición estratégica que permite aproximarse, inversamente, al Origen . El lapis oppositionis se sitúa fuera del Arquémona , frente al punto infinito del Cerco estratégico : cuando el Iniciado Hiperbóreo efectúa la oposición estratégica, el interior del Arquémona se convierte en una plaza liberada, con un Espacio y un Tiempo propios, independientes del espacio-tiempo del Universo Creado; así aislado , sin abandonar en ningún momento la oposición estratégica, el Iniciado avanza sin obstáculo hacia el Origen, sale del Laberinto, se libera de la prisión material.
Aclararé el significado etimológico de la palabra Arquémona y el sentido filosófico que denota en la Sabiduría Hiperbórea. Arquémona, ante todo, es una palabra compuesta por dos vocablos griegos, arke, principio y monas, unidad . La Iniciación por la técnica arquemónica permite arribar a un principio único de la psique, es decir, a la individuación egoica del Selbst, desde donde es factible experimentar la posibilidad absoluta del Espíritu en el Origen: tal es el sentido hiperbóreo del Arquémona.
Para los Hombres de Piedra, Iniciados Hiperbóreos de la Casa de Tharsis, el “mundo” en el cual ocurre la vida cotidiana es simplemente un “campo de batalla”, una Palestra ocupada por enemigos mortales a los que se debe combatir sin tregua pues ellos “cortan el camino de Regreso al Origen”, “obstruyen la retirada” y pretenden “reducir al hombre a la más vil esclavitud” cual es “la sumisión del Espíritu Eterno a la materia”, su “encadenamiento al Plan evolutivo del Universo, creado por el Demiurgo y su corte de Demonios”. El mundo es, entonces, para los Hombres de Piedra, el Valplads.
En la mitología nórdica y en los Eddas , el Valplads es el campo de batalla adonde Wothan elige a los que caen luchando por el Honor, la Verdad , en fin, por las Virtudes del Espíritu. La Casa de Tharsis, basándose en la Sabiduría Hiperbórea , extendía el concepto de Valplads a todo el “mundo”. Pero el “mundo” es el macrocosmos, dentro del cual subsiste el microcosmos potencial del hombre despierto; la realidad de ese “mundo”, que rodea como Valplads al hombre despierto, es Maya, la Ilusión del Gran Engaño. Cuando el hombre despierto se ha situado en su Arquémona y libera la plaza interior por la Oposición Estratégica , indeterminando o tornando infinito el cerco real, el lapis oppositionis que se encuentra en el Valplads, se dice que su lugar constituye la fenestra infernalis del Arquémona, el punto infinito del Cerco Estratégico: la fenestra infernalis es el punto de mayor aproximación entre la plaza liberada y el Valplads, y frente a ella se enfrentan el hombre despierto y el Demiurgo Cara a Cara, se confrontan dos Estrategias Totales, la Hiperbórea y la Satánica.
Como última reflexión con respecto a la alegoría diré que cuando el prisionero “tira de la anilla” y descubre la salida secreta está efectuando una acción análoga a cuando “el hombre despierto” aplica la ley del cerco, según la técnica arquemónica, y “abre” unívoca e irreversiblemente una vía hacia el Origen.
Ha quedado explicado entonces el método que los Dioses Leales emplean para contrarrestar a “ la Cultura ”, arma estratégica enemiga. Ellos envían Su mensaje que tiene por fin despertar en el hombre el Recuerdo de Sangre y orientarlo hacia el Origen, su “salida secreta”. Para esto último le inducen a descubrir el “principio del cerco” y a aplicar, luego, la “técnica arquemónica”.
El principio del cerco es infalible para los fines estratégicos propuestos y tanto puede ser aplicado individual como colectivamente. La Historia abunda en ejemplos de hombres que han aplicado técnicas basadas en la Sabiduría Hiperbórea para inmortalizarse como Dioses o para conducir a un pueblo de Sangre Pura hacia la mutación colectiva; como prueba de esas gloriosas acciones han quedado numerosas construcciones de piedra que nadie comprende en nuestros días porque para ello habría que poseer una visión fundada en el principio del cerco. Al hombre despierto, conocedor de la técnica arquemónica, una sola mirada sobre las construcciones megalíticas, o sobre Montsegur, o sobre los K.Z., le basta para interpretar correctamente la Estrategia Hiperbórea en la cual se basó su construcción.
El Castillo de Montsegur, vale la pena aclararlo, fue construido por los Cátaros según la técnica arquemónica, así como los K.Z. o konzentrationslager , “Campos de Concentración” de la Orden Negra alemana SS , los cuales no eran siniestras prisiones como pretende la propaganda sinárquica sino maravillosas “máquinas mágicas” para acelerar la mutación colectiva y racial, basados en la técnica arquemónica de la Sabiduría Hiperbórea : dentro del área aislada del K.Z., los elementos raciales más nefastos de la sociedad, esto es, los degenerados, delincuentes, viciosos, e incluso los judíos, podían ser trasmutados y reorientados en favor de la Estrategia Nacional.
Diré finalmente que quien es consciente del principio del cerco ha superado a la Estrategia cultural enemiga y puede realizar la doble aislación, del Yo y del microcosmos.
El principio del cerco permitirá fijar los límites del sujeto consciente, aislando el Yo de las premisas culturales preeminentes, y trasladándolo hacia el “centro” o Selbst.
La técnica arquemónica permitirá, entonces , aislar el microcosmos del macrocosmos, ganando un tiempo y un espacio propios, o sea, la inmortalidad: el microcosmos o cuerpo físico se habrá trasmutado en vajra la materia incorruptible.
En el Día anterior mencioné “una Estrategia que los Dioses Leales emplean para contrarrestar a ‘ la Cultura ', arma estratégica enemiga” y expliqué la misma, por medio de una alegoría, como consistente en un mensaje carismático. Dicho mensaje perseguía dos objetivos: 1ro.: despertar ; 2do.: orientar hacia la “salida secreta”, “centro”, u “Origen”; y, en aquel ejemplo particular, la “salida” se hallaba luego de descubrir “la anilla”, o sea luego de haber hecho consciente el principio del cerco . Sin embargo la segunda parte del mensaje, la Canción de A-mort brindaba, a quien la escuchara, la posibilidad de “hallar la salida”, por otras seis vías diferentes a la Oposición Estratégica , que se basa en el principio del cerco. De cualquier manera esta Estrategia tal como la he descripto, con sus siete posibles vías de liberación, responde a objetivos puramente individuales, es decir, es dirigida exclusivamente hacia el hombre dormido. Por eso ahora me toca declarar que la misma forma parte, la parte “individual”, de una concepción mayor, a la que se denomina Estrategia Odal.
La Estrategia Odal está dirigida fundamentalmente a obtener la liberación individual del hombre, pero, en ciertas ocasiones históricas favorables, los Dioses procuran “orientar” a la Raza en su conjunto para forzar la mutación colectiva. En ese caso los “líderes”, muchas veces “enviados” por los Dioses Leales y otras veces “inspirados” por Ellos, se encargan de proyectar carismáticamente en el pueblo las pautas estratégicas, buscando reintegrarlo a la Guerra esencial . Para que tal tarea pueda realizarse con probabilidades de éxito es necesario que los “Líderes” dispongan de un elemento externo, situado en el mundo, que represente de manera irrefutable el origen Divino de la Raza. Este elemento externo debe dar prueba también del compromiso asumido por los Dioses al “inducir” a los hombres a reemprender la guerra contra el Creador y de su resolución de “esperar” los Kalpas que sean necesarios mientras ellos ganan la libertad. Por estas condiciones puede comprenderse que dicho “elemento externo” sea una verdadera Piedra de Escándalo para el Creador y sus huestes demoníacas y que todo Su Poder, o sea el Gran Engaño, esté puesto en lograr su destrucción o en su defecto evitar que permanezca al alcance del hombre. Pero, a pesar de la contrariedad que tal acción causaría en el Enemigo, los Dioses han cumplido su parte del Pacto Primordial y, con un desprecio admirable hacia el Poder de las Potencias de la Materia , lo depositaron en el Mundo y lo resguardaron de cualquier ataque para que los hombres o sus líderes carismáticos lo descubran y se valgan de su significado.
La Estrategia Odal de los Dioses se halla, entonces, dirigida a lo interno de cada hombre por los “Cantos carismáticos”, tratando de despertar en ellos el Recuerdo de Sangre y de inducirles a seguir algunas de las siete vías de liberación. Pero también procura impulsar a la Raza en su conjunto para que cese de marchar en el sentido “evolutivo” o “progresivo” de la Historia y, rebelándose al Plan del Uno, en un salto inverso, trasmute las “tendencias animales” del hombre y recupere su naturaleza Divina Hiperbórea. Para conseguir este segundo propósito, ya no individual sino racial, he dicho que se dispone de un “elemento externo”. ¿Qué será, concretamente este “elemento externo”, esta “cosa”, a la que he atribuido propiedades tan maravillosas?: Se trata de algo cuya sola descripción llevaría varios volúmenes y que, en Días anteriores, he llamado “Gral” . Siendo imposible revelar aquí un Misterio que ha sido impenetrable para millones de personas, trataré, como de costumbre, de “aproximar” al mismo por medio de algunos comentarios.
Preguntaba qué será concretamente esa cosa maravillosa llamada Gral . Empezaré por allí. Concretamente el Gral es una Piedra, un Cristal, una Gema; de esto no caben dudas. Pero no es una Piedra terrestre ; de esto tampoco caben dudas. Si no es una Piedra terrestre cabe preguntarse cuál es su origen: la Sabiduría Hiperbórea afirma que proviene de Venus pero no asegura que ése sea su origen. Se puede suponer, pues, a falta de otra precisión, que los Señores de Venus la trajeron a la Tierra , desde ese planeta verde. Pero los “Señores de Venus” no son originarios de Venus sino de Hiperbórea, un “centro original” que no pertenece al Universo material y cuyo “Recuerdo de Sangre” ha llevado a muchos hombres dormidos a identificarlo erróneamente con un “continente nórdico” o “polar desaparecido”. Según la Sabiduría Hiperbórea el Gral fue traído al Sistema Solar por los Dioses inmediatamente después de que irrumpieron por la Puerta de Venus para instalarse en K'Taagar, o sea en el Valhala . Sea como fuere, hay otro aspecto concreto que conviene tener en cuenta: el Gral es una Gema que reviste la mayor importancia para los Dioses, a tal punto que Ellos no están dispuestos a abandonarlo o perderlo . Por camaradería y solidaridad hacia los hombres dormidos lo han situado en el Mundo; pero al final del Tiempo, el Gral será recuperado y devuelto a su lugar de Origen.
¿A qué se debe este interés sin medida por conservar la misteriosa Gema? A que la misma ha sido quitada momentáneamente de La Más Bella Joya que se haya visto nunca en el Universo de El Uno, de aquella alhaja que nadie sería capaz de imitar en éste ni en otros Mundos: ni los Maestros Orfebres ni los Devas Constructores ni los Angeles Planetarios, Solares o Galácticos, etc. Porque el Gral es una Gema de la Corona de Kristos Lúcifer, Aquél que es más Puro que el más Puro de los Dioses Leales, el único que puede hablar Cara a Cara con el Incognoscible. Kristos Lúcifer es quien estando en el Infierno está más allá del Infierno . Pudiendo quedarse en Hiperbórea, a la luz del Incognoscible, Kristos Lúcifer ha querido acudir en rescate de los Espíritus cautivos protagonizando el incomprensible sacrificio de Su propia autocautividad . El se ha instalado como Sol Negro del Espíritu, “iluminando” carismáticamente, desde “atrás” de Venus, por intermedio del Paráklito, directamente en la sangre de los hombres dormidos.
¿Cómo una Gema del Gallardo Señor se ha mancillado cayendo aquí, a la Tierra , una de las cloacas más repugnantes de los Siete Infiernos? Porque El así lo ha dispuesto. Kristos Lúcifer ha entregado el Gral a los hombres como garantía de su compromiso, de su sacrificio, y como prueba material irrefutable del Origen Divino del Espíritu.
El Gral es, en este sentido, un reflejo del Origen Divino, el cual habrá de guiar como un faro el rumbo vacilante de los Espíritus Rebeldes que decidan abandonar la esclavitud de Jehová Satanás.
Ya ha visto lo que el Gral es: una Gema de la Corona de Kristos Lúcifer; verá ahora lo que el Gral representa para los Espíritus cautivos. Ante todo el Gral se halla ligado a la encarnación de los Espíritus y su significado primero debe buscarse en relación con tal Misterio. Ello se explica si tenemos en cuenta que hace millones de años, cuando los Siddhas Traidores se aliaron al Demiurgo Jehová Satanás para carnalizar a los Espíritus Hiperbóreos, Kristos Lúcifer entregó su Gema para que la Verdad del Origen Divino pudiera ser vista con ojos mortales . Por eso el Gral, puesto en el Mundo como prueba del Origen Divino del Espíritu, da sentido a todos los linajes hiperbóreos de la Tierra . Por él la sangre de los hombres, aún sumidos en la más tremenda confusión, reclamará siempre su herencia extraterrestre.
La presencia del Gral, en principio, impide al Enemigo negar los ancestros hiperbóreos . Pero así como el Gral da un sentido cósmico a la Historia del hombre, conectándolo con la Raza eterna de los orígenes, y diviniza los linajes hiperbóreos de la Tierra , así también para el Demiurgo, por la presencia del Gral, dichos linajes pasan a ser “motivo de escándalo” y objeto de la persecución y el escarnio, del castigo y del dolor. Los Divinos linajes hiperbóreos serán, a partir del Gral, linajes heréticos “condenados para siempre” (un manvantara) por Jehová Satanás. El Gral ha venido a despertar recuerdos indeseables, a valorizar el pasado del hombre; será entonces el recuerdo y el pasado lo que más se atacará y a borrar su influencia apuntará en gran medida la Estrategia Sinárquica. Si se es capaz de advertir este ataque, que es evidente para la mirada gnóstica, se comprenderá con mayor profundidad la función histórica del Gral. A ponerlo en evidencia dedicaré los siguientes párrafos.
El principal crimen del hombre ha sido negar la supremacía de “Dios”, es decir, del Demiurgo terrestre Jehová Satanás, y rebelarse a su esclavitud. Pero el hombre es un ser miserable, inmerso en un Infierno de Ilusión en el que se siente insensatamente “a gusto”, sin posibilidades de romper el hechizo por sí mismo. Si ha negado al Demiurgo y se ha “rebelado” ha sido en virtud de un agente exterior, pero: ¿qué “cosa” en el Mundo puede ser capaz de despertar al hombre, de abrir sus ojos a la divinidad olvidada? “Si tal cosa existe, dirán los Demonios, es el objeto más abominable de la Creación material”. Pero esa “cosa”, ese “objeto abominable”, no es de este Mundo y de él ha “comido” el hombre-Espíritu-cautivo. Ese “fruto verde”, que más tarde llamarán Gral, es un alimento que nutre con la gnosis primordial , es decir, con el conocimiento sobre la Verdad de los orígenes. Por el Gral, fruto prohibido por excelencia, el hombre sabrá que es Eterno, que posee un Espíritu Divino encadenado a la materia, que procede de un Mundo imposible de imaginar desde el Infierno terrestre pero por el que siente nostalgia y al que desea regresar.
¡Por el Gral el hombre ha recordado!
He aquí su primer crimen. Recordar el Origen Divino será, en adelante, un terrible pecado y quienes lo han cometido deberán pagar por ello; esa es la Voluntad del Demiurgo, la “Ley de Jehová Satanás”. Serán sus Ministros, los Demonios de Chang Shambalá, quienes se encarguen de ejecutar la condena cobrando el castigo en una moneda que se llama: dolor y sufrimiento. El instrumento será, naturalmente, la encarnación, repetida mil veces en transmigraciones “controladas” por la “Ley” del Karma, declarando cínicamente que el dolor y el sufrimiento son “para bien” de los Espíritus, “para favorecer su evolución”. Si “el mal” radica en la sangre entonces se la debilitará favoreciendo la mezcla racial y se la tornará impura envenenándola con el temor del pecado . El resultado será la confusión estratégica del Espíritu y la completa oscuridad sobre el pasado del hombre. “En el pasado no hay nada digno de ser rescatado”, afirmarán durante milenios las gentes sensatas, a coro con los Demonios de la Fraternidad. La Teología, y aún la Mitología , hablará sobre el mal del hombre con el lenguaje del Demiurgo: el “pecado”, la “caída” y el “castigo”. La “Ciencia”, por otra parte, nos mostrará un panorama más desalentador: “probará”, echando mano de inmundicias fósiles, que el hombre desciende de un protosimio llamado “homínido” o sea de ese mísero y despreciable animal hombre que fue el antepasado del hombre dormido. La “Ciencia” ha llevado el pasado del hombre a su degradación más dramática vinculándolo “evolutivamente” con los reptiles y gusanos. Para el hombre moderno ya no habrá ancestros Divinos sino simios y trilobites. Realmente se necesita partir de un odio sobrehumano para desear que el hombre se humille de manera tan triste.
Pero dejemos lo triste, seamos optimistas, ¿para qué mirar el pasado, dirá la Sinarquía con la Voz de la Ciencia y la Teología , si el hombre es “algo proyectado hacia el futuro”? En el pasado no hay nada digno de respeto: unos primitivos crustáceos marinos hundidos en el cieno tratando de ganar el medio terrestre, impulsados por la “evolución”; millones de años después unos simios deciden hacerse hombres: impulsados nuevamente por la milagrosa “ley de evolución” se vuelven bípedos, fabrican herramientas, se comunican hablando, pierden el pelo y entran en la Historia ; y luego viene la Historia del hombre: los documentos, la Civilización , la Cultura. Y en la Historia continúa implacable la “evolución”, convertida ahora en una ley más inflexible llamada dialéctica: los desaciertos de la humanidad, las guerras, la intolerancia, el fascismo, son “errores”; los aciertos, la paz, la democracia, la O.N .U., la vacuna Sabín, son “éxitos”. De la puja entre éxitos y errores surge siempre un estadio superior, un beneficio para la Humanidad futura , confirmándose la tendencia evolutiva o progresista. ¿Acaso no es esa tendencia progresista de la Historia todo lo bueno que cabe esperarse del pasado?
Por eso seamos optimistas; miremos al futuro; allí están todos los bienes, todas las realizaciones; el teólogo asegura que tras un juicio futuro a los buenos se les abrirán las puertas del paraíso, los rosacruces, masones y otros teosofistas, sitúan en el futuro el momento en que, concluida parcial-mente la “evolución espiritual”, el hombre se identifica con su mónada, o sea con su “Arquetipo Divino” y se incorpora a las Jerarquías Cósmicas dependientes del Demiurgo; y hasta los materialistas, ateos o cientificistas, presentan una imagen venturosa del futuro: nos muestran una sociedad perfecta, sin hambre ni enfermedades, en donde un hombre, tecnócrata y deshumanizado, reina feliz sobre legiones de androides y robots.
No abundaré en detalles sobre un hecho por demás evidente: se ha intentado borrar el pasado del hombre desconectando a éste de sus raíces hiperbóreas; no se ha logrado borrar totalmente dicho pasado, pero, en compensación, se ha conseguido crear una fractura metafísica entre el hombre y sus ancestros Divinos, de modo tal que, en la actualidad, un abismo lo separa de los recuerdos primordiales; un abismo que tiene nombre: confusión. Paralelamente con tan siniestro propósito se ha “proyectado al hombre hacia el futuro” eufemismo utilizado para calificar a la ilusión del progreso que padecen los miembros de las Civilizaciones modernas. Tal “ilusión” es generada culturalmente por poderosas “ideas fuerza” empleadas hábilmente como arma estratégica: el “sentido de la Historia ”, la “aceleración histórica”, el “progreso científico”, la “educación”, “civilización versus barbarie”, etc. Los hombres, condicionados de ese modo, creen ciegamente en el futuro, miran sólo hacia él, y aún los fatalistas, que avizoran un “negro futuro”, admiten que si una excepción imprevisible o un milagro ofrece una “salida” a la Civilización ella se encuentra, de todos modos, en el “futuro”; el pasado es en cualquier caso motivo de la indiferencia general.
Este “hecho evidente” representa sin duda un importante triunfo para la Sinarquía ; pero un triunfo que no es definitivo. En efecto, Dr.,Ud. ha visto que la máxima presión de la Estrategia Sinárquica , se aplica en borrar el pasado, en oscurecer el recuerdo del Origen Divino, y que tal ataque se produce como reacción a la acción gnóstica del Gral. Pero el Gral no es sólo un fruto prohibido, consumido por el hombre en los tiempos remotos, inmediatos a su esclavización.
El Gral es una realidad que permanecerá en el mundo mientras el último Espíritu Hiperbóreo continúe cautivo. Por el Gral siempre es posible que el hombre despierte y recuerde.
Mas, para gozar de su gnosis, es imprescindible comprender que el Gral, como reflejo del Origen , alumbra en la sangre desde el pasado . Su luz viene al revés del sentido del tiempo y por eso nadie que haya sucumbido a la Estrategia Sinárquica podrá recibir su influencia. Ya vio que una poderosa Estrategia cultural “proyecta al hombre hacia el futuro” e intenta borrar su pasado y confundir sus recuerdos. Pero el Gral no debe buscarse mirando al futuro pues así jamás será hallado. En rigor de la verdad el Gral no debe buscarse en absoluto , si con tal verbo, buscar , entendemos una acción que implique “movimiento”. Sólo “buscan” el Gral quienes no han comprendido su significado metafísico y creen, en su ignorancia, que se trata de un “objeto” que puede ser “encontrado”. Recordaré una de las historias medievales sobre el Gral que, aunque deformada por su adaptación judeocristiana, conserva bastantes elementos de la Tradición Hiperbórea. En ella Parsifal, el loco puro, sale a “buscar” el Gral. Por desconocimiento comete el desatino de emprender la búsqueda “viajando” caballerescamente por distintos países. Este “desplazamiento” apunta esencialmente hacia el futuro , porque en todo movimiento hay una temporalidad inmanente e inevitable, y, naturalmente, Parsifal jamás “encuentra” el Gral “buscándolo” en el mundo. Pasan así años de búsqueda inútil hasta que comprende esta simple verdad. Entonces un día, completamente desnudo, se presenta ante un castillo encantado y, una vez adentro, se le aparece el Gral (no lo encuentra) y sus ojos son abiertos; advierte entonces que el trono está vacante y decide reclamarlo, transformándose finalmente en Rey.
Se debe ver en esa alegoría lo siguiente: Parsifal comprende que el Gral no debe ser buscado en el mundo (Valplads), a través del tiempo (Con-ciencia fluyente del Demiurgo), y decide valerse de una Vía Estratégica Hiperbórea . Para ello se sitúa “desnudo” (sin las premisas culturales preeminentes) en un castillo (“plaza” fortificada por la ley del cerco) desincronizándose del “tiempo del mundo” y creando un “tiempo propio”, inverso, que “apunta hacia el pasado”. Entonces aparece el Gral y “abre sus ojos” (Recuerdo de Sangre). Parsifal advierte que “el trono está vacante” (que el Espíritu puede ser recuperado) y decide reclamarlo (se somete a las pruebas de pureza de las Vías Secretas de Liberación) y se transforma en Rey (se trasmuta en Hombre de Piedra).
Espero haber dejado en claro que el Gral no debe buscarse pues él aparece cuando la conciencia del hombre se ha desincronizado del tiempo del mundo y se ha despojado de la máscara cultural. Deseo mostrar ahora otro aspecto de la reacción enemiga que ha motivado la presencia del Gral.
Por el Gral el hombre comete el crimen de despertar; ha pecado, y el castigo se cobra con la moneda del dolor y el sufrimiento, por la encarnación y la ley del Karma. Los encargados de velar por la Ley , y a quienes más ofende el recuerdo hiperbóreo de los hombres despiertos son los “ángeles guardianes”, es decir, los Demonios de Chang Shambalá y su Fraternidad Blanca. Hay, aparte de ésta, una reacción directa del Demiurgo que conviene conocer. Pero, como tal reacción se ha repetido muchas veces desde que los Espíritus Hiperbóreos han sido encadenados al yugo de la carne, una exposición completa debería abarcar un lapso de tiempo enorme, que va más allá de la Historia oficial y se pierde en la noche de Atlántida y Lemuria. Desde luego, no podré embarcarme en un relato semejante y por eso sólo me referiré a la reacción del Demiurgo en tiempos históricos , pero no debe olvidarse que todo cuanto se diga sobre este hecho no es exclusivo de una Epoca , sino que ya ha sido y seguramente volverá a ser. Una breve introducción le permitirá comprender tal reacción directa.
Cuando se plantea la pregunta, ingenua, sobre ¿cómo son los mundos de donde procede el Espíritu cautivo?, creyendo que puede haber alguna imagen que represente a la inimaginable Hiperbórea, la Sabiduría Hiperbórea suele responder con una figura metafórica; dice así al ignorante aprendiz: “imagina que una mota de polvo recibe un débil reflejo de los Mundos Verdaderos, y supón que, luego, dicha mota es dividida y re-organizada en infinitas partículas. Haz otro esfuerzo de imaginación y supone ahora que el Universo material que conoces y habitas ha sido construido con los pedazos de aquella mota de polvo. La Sabiduría Hiperbórea te dice: si eres capaz de reintegrar en un acto de imaginación la inmensa multiplicidad del Cosmos en la mota original, entonces, viéndola en su totalidad, percibirás sólo un débil reflejo de los Mundos Verdaderos. Si eres capaz de reintegrar el Cosmos en una mota de polvo verás sólo una imagen deformada de la Patria del Espíritu. Eso es todo cuanto puede conocerse desde aquí”.
La metáfora se torna transparente si se considera que el Demiurgo ha construido el Universo imitando una torpe y deformada imagen de los Mundos Verdaderos. Ha insuflado Su Aliento a la Materia y la ha ordenado con el propósito de “copiar” el débil reflejo que alguna vez recibió desde las Esferas Increadas. Pero ni la sustancia era la adecuada ni el Arquitecto estaba capacitado para ello y, sumado a esos males, debe considerarse la intención perversa de pretender reinar como Dios de la obra , a semejanza (?) del Incognoscible. El resultado está a la vista: un Infierno maligno y demencial, en el cual, muchísimo tiempo despúes de su creación, por un Misterio de A-mort incontables Espíritus Eternos fueron esclavizados, encadenados a la materia y sujetos a la evolución de la vida.
La característica principal del Demiurgo es evidentemente la imitación , por medio de la cual ha intentado reproducir los Mundos Verdaderos y cuyo resultado ha sido este vil y mediocre Universo Material. Pero es en las distintas partes de Su Obra adonde se advierte la alucinante persistencia en imitar, repetir y copiar. En el Universo “el todo” es siempre copia de “algo”: los “átomos”, todos semejantes; las “células”, que se dividen en pares análogos; los “animales sociales”, cuyo instinto gregario se basa en la “imitación”; la “simetría”, presente en infinidad de fenómenos físicos y biológicos; etc. Sin extenderse en más ejemplos puede afirmarse que la abrumadora multiplicidad formal de lo real es sólo una ilusión producto del cruzamiento, intersección, combinación, etc., de unas pocas formas iniciales. En verdad el Universo ha sido hecho a partir de contados elementos diferentes, no más de veintidós, que soportan, por sus infinitas combinaciones, la totalidad de las formas existentes.
Teniendo presente el principio imitativo que rige la obra del Demiurgo, se puede considerar ahora su reacción directa ante la presencia del Gral.
Dije que el Gral diviniza los linajes hiperbóreos al probar de manera irrefutable la verdad del Origen y que la reacción de los Demonios ha sido considerar a los mismos como linajes heréticos , merecedores del castigo más terrible.
Pero mientras los Demonios se ocupaban de castigar a los hombres con las pesadas cadenas del Karma, muy otra sería la actitud del Demiurgo. El, según su característica, ha querido imitar , y aún superar, a los linajes hiperbóreos fundando una Raza Sagrada que lo represente directamente, es decir, que canalice su voluntad , y, por intermedio de la misma, reinar sobre los Espíritus encarnados. Una “Raza Sagrada” que se levante en el medio mismo de los pueblos condenados al dolor y al sufrimiento de la vida y que, triunfando sobre ellos, acabe por infligirles la humillación final de someterlos a la Sinarquía de los Demonios. Entonces los linajes hiperbóreos, hundidos en el barro de la degradación espiritual, exhalarán sus últimos lamentos y esos gritos de dolor, esos alaridos de espanto, serán la dulce música con que la Raza Sagrada regalará a su “Dios” Jehová Satanás, el Demiurgo de la Tierra.
Como ya he dicho el Demiurgo ha intentado muchas veces esta empresa; “los gitanos”, por ejemplo, son el remanente étnico de una “Raza Sagrada” que prosperó en la última Atlántida, cuando los Dioses Traidores sometieron a la Sinarquía del Horror a los linajes hiperbóreos. Los Espíritus encarnados se vieron allí precipitados a las más infames prácticas: la sangre Divina se degradó y confundió por medio de la mezcla indiscriminada de Razas, y, lo que es peor, se lograron realizar ayuntamientos fértiles entre hombres y animales con el concurso de la magia negra; se inmolaron miles de víctimas humanas para saciar la sed de sangre de Jehová Satanás, adorado allí en su Aspecto de “Dios de los ejércitos infernales”. La crueldad, la orgía colectiva, distintas formas de drogadicción, etc., eran todas “costumbres” que los linajes hiperbóreos habían adoptado mientras en los ojos de la “Raza Sagrada” brillaba de gozo la mirada del Demiurgo y la Sinarquía del Horror ejercía su tiranía de oricalco. En tal estado de degradación ya nadie era capaz de recibir la luz del Gral ni de escuchar el Canto de los Dioses. Por eso Kristos Lúcifer decidió manifestarse a la vista de los hombres . Lo hizo, acompañado por una guardia de Dioses Liberadores, y ello determinó el fin de la Atlántida.. .
Pero esta es una historia antigua. En tiempos recientes el Demiurgo ha resuelto repetir nuevamente, a imitación de los linajes hiperbóreos, la creación de una “Raza Sagrada” que lo represente y a la cual le estará reservado el alto Destino de reinar sobre todos los pueblos de la Tierra. Con el Pacto de Sangre celebrado entre Jehová Satanás y Abraham queda fundada la “Raza Sagrada”, y sus descendientes, los hebreos, constituirán el “Pueblo Elegido”. Así como los Espíritus Hiperbóreos, divinizados por la presencia del Gral, representan el “linaje herético” por excelencia, los hebreos, frente a ellos, se presentarán como el “linaje más puro de la Tierra ”.
Israel, pueblo elegido por Jehová Satanás para que sea su representante en la Tierra , ¿qué títulos exhibirá como prueba irrefutable de que tal es Su Voluntad? El Demiurgo, siguiendo su habitual sistema de “imitar”, razona de este modo: “Si por la Gema de Kristos Lúcifer, el Gral, ha sido divinizado el linaje hiperbóreo, también por una ‘Piedra del Cielo' será consagrada la Estirpe de Abraham. Pondré en el mundo una Piedra en la cual estará escrita Mi Ley como prueba irrefutable de que Israel es el Pueblo Elegido, ante el cual deberán humillarse las demás Naciones”.
Tal es la reacción directa del Demiurgo. Elige de entre la hez de la humanidad al pueblo más miserable y luego de pactar con él le hace “crecer” a la sombra de Reinos poderosos. Cuando decide que a la “Raza Sagrada” le ha llegado el momento de cumplir su misión histórica “renueva el pacto” entregando a Moisés la clave del Poder. Entonces Israel, el linaje más puro de la Tierra , atraviesa los milenios y marcha hacia su futuro de gloria, mientras los Imperios y los Reinos se hunden en el polvo de la |